¡Terceros! ¡Qué bien! Lo primero que se te viene a la cabeza es: «Por lo menos he amortizado los días que pasé encerrado en casa mientras todo el mundo estaba en la playita o de fiesta por ahí…». Te ayuda a sentirte menos «pringado» porque, si lo piensas bien, no todo el mundo está dispuesto a renunciar a muchas horas de sueño y de diversión para participar en un concurso donde se presentan «ciento y la madre» y donde probablemente no vayas a ganar nada…. Ea! somos así…. masoquistas!! ;-) Lo mejor ha sido ver la cara de mi abuela, ella nació por casualidad en Balazote (sus padres eran temporeros) y fue la que me pasó el recorte del periódico que anunciaba el concurso de «su pueblo» así que imaginad lo contenta que está :D.
La parte buena es que experimentas una especie de regresión a tu pasado de estudiante, (cuando te pillaba el toro con las entregas, cuando la impresora te jugaba malas pasadas y se ponía chula y no imprimía o se te acababa el cartucho de tinta en el peor momento, cuando entregabas in extremis después de haber dormido NADA con unas ojeras que te llegaban al suelo pero luego te ibas de cañitas a celebrarlo…). Lo digo porque nosotros, por lo visto, no hemos aprendido nada durante todos estos años: nos sobraron exactamente 9 minutos antes de cumplirse el plazo de entrega del concurso. Con mis 32 años me sentía como una chiquilla de 20, corriendo por las calles para entregar el proyecto después de 5 días durmiendo más bien poquito…
El tiempo corría y, al llegar a Correos, descubrimos que unas 20 personas iban delante de nosotros (OMG!!). Como sería para que, venciendo mi timidez, abordara a una señora para que me cediera su turno… no estaba dispuesta a renunciar al Concurso después de todo.
La buena mujer accedió y, aunque el funcionario de Correos nos puso literalmente a parir (le habíamos «trastocado» su turno….) al final cedió y aceptó el paquete… Ufff… alivio total!

Ahora, con el premio y el reconocimiento, me alegro mucho de haberlo hecho… ;) Le doy las gracias desde aquí a esa mujer anónima que nos deseó buena suerte con una sonrisa en la boca, menos mal que aún quedan personas amables… GRACIAS!!
Y ya, sin irme más por las ramas, os comento de qué iba el concurso. Se trataba de la Remodelación del Lavadero Municipal de Balazote, una antigua acequia cubierta por una estructura muy sencilla que acabó «encajonada» por las edificaciones (como tristemente pasa mucho en España).

Nuestra intención, que dé la cara, que se muestre, que participe con y para el pueblo, que sea punto de encuentro y que, junto a la Iglesia y el Ayuntamiento, refuerce el eje principal de actividad económica y de movilidad de Balazote, dando prioridad siempre a los peatones y apostando por vivir la calle, como antaño, conseguir que la gente vuelva a reunirse, a charlar… como hace un siglo hacían las mujeres que iban a la acequia a lavar la ropa y a contarse las alegrías y las penas….



Espero que os guste y que estéis disfrutando del veranito. Nosotros no cerramos por vacaciones, ya llegarán… CIAO!
Ana


Comenta si te apetece : )